Ichkabal, la gran ciudad maya cerca de Bacalar
Ichkabal está en el extremo sur de Quintana Roo, una región de raíces mayas profundas y selva cerrada. Durante siglos la ciudad permaneció oculta bajo el follaje, y apenas en las últimas décadas ha empezado a revelar sus secretos. Se encuentra a unos 40 kilómetros al poniente de Bacalar y a 75 kilómetros de Chetumal. Desde que abrió al público en enero de 2025 se ha convertido en uno de los sitios arqueológicos de los que más se habla en el Caribe Mexicano, y cada vez más investigadores y viajeros llegan hasta aquí.

Su historia se remonta a alrededor del año 400 a.C., en el Preclásico Medio, y estuvo habitada hasta cerca del 1500 d.C. Lo que los arqueólogos han encontrado apunta a un centro político y cultural de gran peso. Investigadores del INAH han descrito a Ichkabal como la cuna del linaje Kaanu’l, la dinastía de la Serpiente que después gobernó desde la vecina Dzibanché y más tarde desde Calakmul, y cuyas decisiones marcaron las tierras bajas mayas durante siglos.
Lo primero que impresiona es la escala. Varias estructuras superan los 40 metros de altura, muy por encima de las copas de los árboles, y la más grande tiene una base de aproximadamente 200 metros. Se levantan alrededor de una plaza central de unos 300 metros, un trazo que habla de una planeación urbana cuidadosa y de la vida ceremonial y social que alguna vez la llenó.
La arquitectura muestra además cómo los mayas construían espacios prácticos y simbólicos al mismo tiempo. Ichkabal es una ventana al pasado, y cada temporada de excavación suma algo nuevo a lo que sabemos sobre la vida social, política y religiosa de una de las civilizaciones más fascinantes de la historia.
Llegar es más sencillo que antes. El Tren Maya se detiene en Bacalar y en Chetumal Aeropuerto, y un camino de acceso de 23 kilómetros, construido para la apertura, conecta el sitio con la estación de Bacalar. La zona abre todos los días de 8:00 a 17:00 horas, con último acceso a las 16:30, y la entrada es gratuita; confirma con el INAH antes de ir, porque las condiciones pueden cambiar. El trayecto desde Bacalar o Chetumal, entre selva baja, ya es parte de la experiencia.

