Diversión bajo el sol en el paraíso: el Caribe Mexicano con niños
Viajar con niños acorta la lista de cosas que un destino tiene que resolver: agua donde hagan pie, sombra, comida que de verdad se coman y algo que contar en la cena. El Caribe Mexicano suele resolver las cuatro el mismo día. Las mañanas son para el mar o para un parque, las tardes bajan el ritmo y, en algún momento, tus hijos ven un cocodrilo de cerca, tocan una raya o se quedan mirando a un danzante maya.
Parques acuáticos y juegos entre la selva
Casi todos los días en familia empiezan en el agua. En Xcaret, en la costa al sur de Playa del Carmen, se recorren los ríos subterráneos flotando y los más chicos tienen su propio rincón: Mundo de Niños, con toboganes, puentes colgantes, arenero y zona de chapoteo. Más al sur, cerca de Tulum, Xel-Há convierte una caleta natural en una alberca del tamaño de una bahía, donde el equipo de esnórquel va incluido, el agua se mantiene tranquila y la corriente hace casi todo el trabajo de regreso. En los dos parques los menores de cuatro años entran gratis, y de los 5 a los 11 años pagan tarifa reducida.

Cenotes, agua quieta y tardes largas de playa
La naturaleza pide menos esfuerzo a todos. En un cenote, los niños flotan en agua dulce con chaleco puesto y un adulto a un brazo de distancia, mirando hacia arriba las formaciones rocosas que tardaron miles de años en crecer. En la costa, el Arrecife Mesoamericano le quita fuerza al oleaje: los tramos de arena poco profundos de Cancún, Puerto Morelos y Akumal son de esas playas donde un niño de cinco años camina mar adentro y sigue haciendo pie. Muchos hoteles llenan la tarde con concursos de castillos de arena y juegos playeros, lo que a ti te regala una hora en la hamaca.

Cultura, vida silvestre y lo que vive bajo el agua
La curiosidad también se alimenta. En Croco Cun Zoo, en el kilómetro 31 de la carretera de Cancún a Tulum, en Puerto Morelos, un guía lleva a grupos pequeños en un recorrido de alrededor de una hora entre cocodrilos, monos araña y venados, con muchos momentos para ver de cerca y preguntar. En la zona hotelera de Cancún, el Acuario Interactivo de La Isla tiene estanques interactivos poco profundos donde los niños conocen rayas y erizos antes de anunciar que van a ser biólogos marinos. El esnórquel en una laguna tranquila hace el resto: primero los peces, luego una tortuga y después las preguntas que siguen hasta el camino de vuelta. Por la noche, Xoximilco te sube a una trajinera decorada, con música en vivo y comida mexicana, y aceptan niños a partir de los 5 años, aunque la barra libre deja claro para quién es la fiesta. Los horarios y las atracciones cambian, así que revisa el sitio de cada lugar la semana de tu viaje.